No es ni más ni menos que un recipiente dotado de unas resistencias que al calentarse calientan el agua del recipiente que a su vez derriten y mantienen el chocolate cobertura fundido a una temperatura determinada sin sobrepasar los 40 grados.
Consta de un cuerpo central donde están las resistencias y el agua y una cubeta que se mete en el interior de este cuerpo central donde colocamos el chocolate a fundir, va tapado.
Pueden ser las tradicionales "baño maría"(foto2) o más modernas (foto1) en las que se elimina radicalmente el agua y funcionan con resistencias, que son las encargadas de transmitir el calor, todo ello gobernado por un termostato.

Foto1
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Foto2
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