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Confeccionar un almíbar con el agua y el azúcar cuidándolo como de costumbre hasta que
tenga punto (32º B)
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Montar las yemas, una vez montadas, incorporar la maizena procurando que no quede muy aireado.
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Sirviéndose de una cuchara ir depositando pequeñas porciones regulares de esta yema montada sobre el almíbar recién elaborado pero apagado.
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Dejar reposar unos momentos y volver a aplicar calor sin que llegue el hervor.
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Voltear las escamas formadas y repetimos la operación para que se cocine la otra cara.
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Retirar del almíbar y colocar sobre un papel ligeramente empapado de agua.
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Para desprender del papel utilizaremos una rasqueta o espátula metálica y la mano ligeramente humedecida.
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Colocar estas escamas en la elaboración a realizar.
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Bañar por medio de un pincel con una solución de yema y azúcar glace y glasear en horno
fuerte o salamandra.